Heather Nevay , "The boudoir"
Desprecio, en psicología y otras ciencias sociales, es una intensa sensación de falta de respeto o reconocimiento y aversión. El desprecio supone la negación y humillación del otro de quien se pone en duda su capacidad e integridad moral.
Es similar al odio, pero implica un sentimiento de superioridad. Una persona que tiene desprecio por otra mira a esta con condescendencia. La persona despreciada es considerada indigna. El desprecio puede estar relacionado con sentimientos de indignación y amargura.
El viejo adagio, "la familiaridad engendra desprecio" significa que nos enferman las personas y lugares que vemos a diario. Sin embargo, la familiaridad con frecuencia produce atracción. Esto se documenta en psicología como efecto de la mera exposición. La excepción a este efecto es la de aquellos objetos o personas que producen aversión desde el principio.
…Cuando tu interioridad siente desprecio, es como si dejaras abierta una puerta de tu alma para que entre este gas venenoso, que te va matando a ti mismo, te va envenenando como a otros, te hace ir perdiendo tu dulzura, optimismo y fe ante la vida…
Párrafo extraído de: Valores humanos: por la senda de una ética cotidiana
Personalmente creo, y aunque a veces me cuesta al principio, el desprecio es una actitud que no me gusta sentir dentro de mí, aunque, por veces, la sensación es acrecentada por la primera impresión.
Hace unos días, compartimos en la Blogosfera diferentes opiniones acerca de la convivencia, y diría, el desprecio es algo que no entra en ella, si no que opino, es mucho mas coherente, el intentar llegar al origen de las actitudes que incrusten el desprecio en nuestras emociones y desde ahí, entender y aprender el mejor modo para poder actuar en diferente modo y con ello, si se debiera, intentar corregirlas, dependiendo de la acción o decisión de los despreciados, o simplemente aceptarlas sin llegar al desprecio, ya que, despreciando, echamos por tierra el respeto hacia los demás, luego, estamos quitando la oportunidad de validar algunas maneras que simplemente pueden ser diferentes a las que esperamos en los demás o las que nos gustan, debiendo pensar, en igual modo, que podríamos ser despreciados también por actitudes y respuestas que nos parecen de lo más normal y correctas. Así, cuando dejamos antes paso al razonamiento que al prejuicio, estamos dando paso a la libertad en los seres, entendiendo siempre que hablamos de actitudes que no interfieren en nosotros mismos más allá de lo que esperásemos en los demás, sin modificar en modo alguno nuestra vida. También diría, que, en muchos casos es fácil entender a quien desprecia, si este desprecio viene por causas mayores en las que cualquiera podría sentirse perdido tras un inmenso dolor o sufrimiento; incluso, en la mayor parte de estos casos, el tiempo cambia dicha sensación, como digo, dependiendo del grado en el que nos afectara emocionalmente.
La mayor parte de las veces, la única finalidad del desprecio es causar dolor al intentar hacer ver al despreciado que somos mejores o que el es peor por actuar de uno u otro modo. Creo que aquí, es cuando hemos perdido el control, puesto que, a mi entender, ya entran más actitudes desfavorables en lo relacionado con la vida en convivencia, tales como la soberbia, ignorancia y el ego que tantos problemas puede traernos cuando nos absorbe en porciones desmedidas.
Con todo esto, diré, que a mí, personalmente, me cuesta una lucha diaria no entrar en estos parámetros de la no-convivencia, dado que es más fácil caer en la comodidad del desprecio que el intentar entender a los que intentan ofender, aunque esto ultimo, una vez conseguido, hace sentir que hemos crecido, tanto si llevaban razón como si no.
Feliz fin de semana a todos, hoy y siempre!!